¿Qué tipo de sociedad te conviene?

Elegir la estructura legal correcta es una de las decisiones más importantes al iniciar un proyecto o empresa en Argentina.

Dependiendo del tipo de actividad, la cantidad de socios, la proyección de crecimiento y el nivel de formalidad que busques, puede convenirte crear una SAS, una SRL, una SA, una asociación civil o incluso una fundación.

Para ayudarte a orientarte, desarrollamos este test interactivo gratuito que analiza las características de tu proyecto y sugiere qué tipo de estructura podría adaptarse mejor a tu caso.

Completá este test en menos de 1 minuto

1. Tu Proyecto

2. Estructura y Equipo

3. Preferencias y Escala

¿Cuándo conviene una SAS?

La Sociedad por Acciones Simplificada (SAS) es ideal para emprendedores y startups debido a su agilidad y flexibilidad administrativa. Permite la constitución unipersonal, la digitalización de libros societarios y una gestión de capital más dinámica. Es la opción preferida para proyectos modernos que buscan rapidez operativa y facilidad para incorporar socios.

¿Cuándo conviene una SRL?

La Sociedad de Responsabilidad Limitada (SRL) es la estructura por excelencia para PyMEs familiares o de pocos socios con un modelo de negocio estable. Ofrece protección patrimonial clara y costos de mantenimiento generalmente inferiores a una SA. Es ideal cuando no se prevé una rotación constante de socios ni la búsqueda de capital en mercados públicos.

¿Cuándo conviene una SA?

La Sociedad Anónima (SA) es recomendable para empresas de mayor envergadura, con gran cantidad de socios o que planean una expansión fuerte. Su estructura es más rígida pero ofrece mayor solidez para grandes inversiones, licitaciones públicas y transferencia de acciones. Es la opción institucional por excelencia para el crecimiento corporativo a largo plazo.

¿Cuándo conviene una asociación civil o fundación?

Estas figuras están reservadas para proyectos sin fines de lucro. Una Asociación Civil es conveniente para grupos de personas que buscan un objetivo común (social, deportivo, cultural), mientras que la Fundación se centra en la afectación de un patrimonio específico a una causa de bien público. Ambas requieren autorizaciones estatales específicas para funcionar.